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miércoles, 19 de agosto de 2009

Aclaraciones sobre la Memoria Cuántica

Esta entrada la quiero aprovechar a modo de "comment" sobre la entrada anterior "La memoria cuántica debe imitar al cerebro" la cual he publicado pues exponía de forma original y sencilla este tema, aunque como siempre existe información deformada.

En primer lugar, los qubits no pueden tener sólo dos estados sino hasta ocho. Es decir, pueden existir en 8 estados al mismo tiempo, por lo tanto puede estar tanto encima de la silla, debajo, detrás, delante, de un lado, del otro, dentro o no estar. Todo ello en un mismo momento.

En segundo lugar, creo que manufacturar una computadora cuántica no va a ser el mayor de los problemas. El gran problema va a ser programarla. Estamos hablando de romper con las bases de las arquitecturas de programación actuales por completo, empezando por el hecho de que los bits dejarán de existir. Los programas actuales siguen unas pautas lineales y los datos están localizados por direcciones de memoria. Los procesadores cuánticos y la memoria cuántica requeriran que estos programas funcionen de forma "caótica". Empleo el término caótico porque no existe un orden en este tipo de procesos, es su gran ventaja pero también su gran inconveniente.

En tercer lugar, dudo mucho que algunos científicos afirmen que el cerebro es una computadora cuántica, presiento que simplemente han destacado la similitud en su funcionamiento pero el cerebro es una computadora bio-electrónica y no se asemeja en nada a una computadora cuántica. Una hipótesis del funcionamiento del cerebro es que almacena información y crea circuitos de proceso según la estructuración de axones y dendritas.

En realidad el funcionamiento del cerebro humano no tiene límites pues se trata de un diseño de adaptabilidad absoluta. Según las necesidades de proceso que requiera éste adaptará su estructura para mejorar su rendimiento. Es lo que comunmente llamamos aprendizaje (que no estudio), por el cual, a base de la repetición de una tarea (creamos una necesidad de proceso) se alcanza un rendimiento óptimo.

En términos informáticos sería como tener un 486 a 100Mhz que con el tiempo y debido a las necesidades de proceso que le hemos demandado a lo largo de los años se hubiese convertido en un procesador de 64 bits de doble núcleo a 3Ghz adquiriendo a su vez todos los nuevos conjuntos de instrucciones. En términos reales sólo tenemos que ver a Kasparov.

Además de esta habilidad de adaptación, el funcionamiento del cerebro se asemeja a una computadora cuántica en la forma en que busca los datos. En la informática tradicional los datos tienen que estar en un lugar físico determinado por una dirección de memoria y se localiza mediante esta dirección, sin embargo en la memoria cuántica y en el cerebro los datos no tienen una dirección de memoria, cada vez que se requiere acceder a la información hay que buscar en todo el cerebro patrones que coincidan con lo que se está buscando. Esta búsqueda empleando métodos informáticos clásicos sería ineficiente, sin embargo, empleando un procesador cuántico sería casi inmediato.

Los procesadores cuánticos tendrán una potencia de proceso mucho mayor que la del cerebro y que la de cualquier procesador que conozcamos, sin embargo no podrán parecerse al cerebro humano hasta que obtengan su capacidad de adaptación, en ese momento podremos hablar de verdadera inteligencia artificial y será momento de preocuparnos, puesto que esta unión de potencia y adaptabilidad superará con creces cualquier cosa que nos podamos imaginar.

Finalmente, tengo que admitir que no tenía intención de escribir lo que he escrito, ha sido producto de una progresión lógica de mi pensamiento mientras escribía.